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Miguel
Gil Moreno nació el 21 de Junio de 1967 en Barcelona. Estudió
Derecho en la Universidad de Barcelona y ejerció
la abogacía hasta que a principios de los 90, movido
por sus ideales, decidió dar un cambio radical a
su vida y se fue a Bosnia, donde pronto empezó a
mandar reportajes al diario El Mundo y a la Cadena Ser.
Poco después se convirtió en camarógrafo.
Su buen carácter, su coraje para aprender y su dedicación
al trabajo, además de su llamativa disposición
para ayudar a todos, hizo que enseguida fuera considerado
uno más entre los veteranos periodistas de Sarajevo.
Logró mantener la comunicación con el exterior
en lo más pétreo del cerco a Sarajevo, arriesgando
su vida unas veces por motivos profesionales, otras por
imperativos morales y de amistad y en no pocos momentos
bajo el fuego de las balas serbias.
Las imágenes filmadas por Miguel han sido vistas
en todo el mundo. Su cámara captó la angustia
de los albano-kosovares, acosados por los militares serbios
en Prístina y él fue uno de los tres únicos
periodistas occidentales que permanecieron en esa ciudad
durante la ofensiva aérea de la OTAN sobre el ejército
yugoslavo. Acompañó también al naciente
Ejército de Liberación Kosovar (KLA) del que
obtuvo la primeras imágenes en acción, pasando
dos semanas bajo los bombardeos serbios. Pero los momentos
más peligrosos de su vida, según escribió
él mismo, los padeció en Chechenia, cuando
fue también el único camarógrafo occidental
que consiguió entrar en la capital, Grozny, en lo
más crudo de los bombardeos rusos. Sus imágenes
fueron la única ventana al mundo exterior que lograron
abrir los ciudadanos chechenios en cinco años de
guerra.
Miguel desarrolló una excelente, arriesgada y humanitaria
labor profesional, en numerosos frentes de batalla como
Bosnia, Kosovo, Congo, Liberia, Ruanda, Sudán, Chechenia
y Sierra Leona.
El 24 de mayo de 2000, mientras desarrollaba su labor profesional,
una emboscada guerrillera en Sierra Leona acabó con
su vida.
Miguel fue un corresponsal de guerra que hizo de su vida
un servicio a los demás, a la verdad de los hechos
y a las personas inocentes que padecen los conflictos bélicos,
para lograr que otros entendiéramos la sinrazón
de la guerra y la comunidad internacional no permaneciese
pasiva. |
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